Si eres anunciante, por lo general prefieres un CPM más bajo. Si eres publisher, suele interesarte uno más alto. Pero incluso para un anunciante, más barato no siempre significa mejor.
Para anunciantes: normalmente conviene un CPM más bajo
Pagar menos por cada mil impresiones te da más alcance con el mismo presupuesto y te deja más margen para testear o escalar.
Ejemplo: con un presupuesto de $1.000, un CPM de $5 te da unas 200.000 impresiones; un CPM de $10 te da unas 100.000.
Aun así, merece la pena pagar más si esas impresiones vienen de una audiencia claramente mejor o terminan generando mejores resultados.
Para publishers: normalmente conviene un CPM más alto
Cuanto más alto sea el CPM, más ingreso se obtiene por el mismo volumen de impresiones servidas.
Ejemplo: con 1 millón de impresiones, un CPM de $10 genera $10.000; un CPM de $5 genera $5.000.
El límite está en la demanda. Si el precio sube demasiado, puede bajar la ocupación y el ingreso total resentirse.
La lectura útil es esta: no persigas el CPM más bajo por inercia. Persigue el CPM que tenga sentido para la calidad que compras o vendes.
Siempre conviene mirar el CPM junto con la calidad de audiencia, el CTR, la tasa de conversión y el retorno real del canal.